El patrimonio del Museu del Disseny atraviesa fronteras
El Museu del Disseny de Barcelona hace un préstamo de diez piezas al nuevo centro de arte BRUSK de Brujas.
Cada préstamo internacional implica una compleja coordinación entre los equipos del Museu del Disseny.
Cada préstamo internacional implica una compleja coordinación entre equipos que velan para que las piezas viajen y se exhiban con todas las garantías.
Entre las piezas seleccionadas destacan seis tejidos de los siglos XIV al XVI y el monumental Tapiz de la Emigración asiática.
El tapiz 'Emigración asiática' es una obra del siglo XVI de más de siete metros y medio de longitud y casi cuatro metros de altura.
Antes de emprender el viaje, las obras fueron revisadas por los equipos de conservación y restauración para exponerlas con todas las garantías.
Detrás de esta imagen hay un trabajo a menudo invisible que hace posible que el patrimonio atraviese fronteras.
Cuando visitamos una exposición, a menudo admiramos obras procedentes de museos de todo el mundo sin imaginar todo el trabajo que hay detrás de su traslado. Cada préstamo internacional implica una compleja coordinación entre equipos de documentación, conservación, restauración, transporte especializado y seguridad, que velan para que las piezas viajen y se exhiban con todas las garantías.
Este es el caso del préstamo de diez piezas de las colecciones de artes decorativas y textiles del Museu del Disseny de Barcelona al nuevo centro de arte BRUSK de Brujas, con motivo de la exposición inaugural Bigger Picture. Connected Worlds of Bruges 900–1500. La muestra explora las conexiones comerciales, artísticas y culturales de la ciudad flamenca durante la Edad Media.
Entre las piezas seleccionadas destacan seis tejidos de los siglos XIV al XVI, tres objetos de vidrio de los siglos XII al XIV y el monumental Tapiz de la Emigración asiática, o Caravana de dromedarios, una obra de más de siete metros y medio de longitud y casi cuatro metros de altura.
Antes de emprender el viaje, las obras fueron revisadas por los equipos de conservación y restauración para asegurar que podían ser trasladadas y expuestas con todas las garantías. En el caso del tapiz, se llevaron a cabo actuaciones de conservación para reforzar algunas zonas y garantizar la correcta exhibición.
Posteriormente, se diseñó un sistema de embalaje específico para proteger las piezas y facilitar la manipulación durante todas las fases del traslado.
Una vez en el BRUSK, el tapiz fue instalado con la ayuda de equipos técnicos de los dos museos, que trabajaron conjuntamente para colocarlo de manera segura.<
El visitante solo ve el resultado final: unas obras perfectamente integradas en el discurso expositivo. Pero detrás de esta imagen hay un trabajo a menudo invisible que hace posible que el patrimonio atraviese fronteras, llegue a nuevos públicos y continúe explicando historias más allá de su lugar de origen.